La obesidad mental
Vivimos en la era del exceso de información. Nos obsesiona la idea de que más siempre es mejor: más proyectos, más tareas terminadas, más comodidades y, por supuesto, más información.
Nos han metido en la cabeza que devorar contenido de forma masiva es sinónimo de crecimiento personal y que terminar cien libros en un año es el nuevo trofeo de estatus en redes sociales.
Pero hace poco me puse a pensar en esta problemática y se me ocurrió un nombre para este concepto: la obesidad mental.
Para mí, la obesidad mental es exactamente lo que definí al principio: consumir y consumir información, libros o podcasts sin parar, pero sin darle al cerebro el tiempo ni el espacio para digerir absolutamente nada, por ende, no se nos queda en la mente casi nada de lo que consumimos.
Piénsalo, es el equivalente a sentarte en un buffet libre a tragar sin hambre, solo por el hecho de que puedes hacerlo. Al final del día, terminas empachado, pesado y con la mente embotada, pero sin haber asimilado un solo nutriente real que necesitas.
La verdad es que pienso que no sirve de nada leer cien libros al año si ninguno se queda contigo.
¿ De nada sirve tachar títulos de una lista si no recordamos el aprendizaje principal, si no profundizamos en la historia o si fuimos incapaces de detenernos a reflexionar en cómo esa idea se aplica a nuestra propia realidad?
Leer por el simple hecho de acumular páginas nos hace creer que somos más inteligentes o más disciplinados, cuando en realidad solo somos lectores pasivos que usan los libros para huir del silencio.
El verdadero conocimiento no es una carrera de velocidad. La lectura debería ser una conversación privada con mentes que ya ganaron sus batallas. Y uno no tiene cien conversaciones profundas al año; eso es imposible. Las grandes ideas requieren pausa. Requieren que cierres el libro, te quedes mirando al techo y mastiques lo que acabas de leer. Requieren que te incomodes con la teoría y la pongas a prueba en tu día a día, en tus propias tormentas.
Al final, prefiero mil veces dominar tres o cuatro libros que me ayuden a cambiar mi vida, a sostener una lista impecable de cien títulos de los que no puedo rescatar ni un solo párrafo.
Yo prefiero leer menos y entender más. ¿ Y tú ?

